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Huir y depender, las dos caras que impiden sostener el amor

Juan se ha enamorado de Marta y empieza a articular toda su vida en función de ella. Deja de lado sus amigos y también aquello que antes le hacía feliz. Está sustituyendo todo su mundo por Marta.

Berta lleva mucho tiempo sin enamorarse de nadie. Ha empezado a conocer a Álex, pero, aunque ella no es consciente, se asusta. Siente que él podría ser alguna cosa más que un rollo pasajero, pero cuanto más tiempo pasan juntos, más siente que está perdiendo el control y decide desaparecer de la vida de Álex.

Extraída de https://pixabay.com/

El amor romántico es un sentimiento muy fuerte y difícil de sostener. Nos han enseñado a lidiar con las dificultades de la vida pero, hay poco información sobre cómo afrontar los momentos hermosos de nuestra existencia, sobre todo, si corren riesgo de terminar.

El amor nos expone a nuestra vulnerabilidad. Nos recuerda que somos seres sociales y que necesitamos de otras personas para sobrevivir. Empezar una relación es un momento de suma vulnerabilidad, donde quedas expuesto a la otra persona. Frente a tanta exposición cada uno decide afrontarla con los mecanismos de defensa que suele utilizar para moverse por el mundo.

¿Qué haces cuando te sientes vulnerable? ¿Eres de los que intentan tomar el control? ¿Quizá empiezas a asustarte por todo? ¿O te alejas para que la vulnerabilidad este lo menos presente posible?

¿Pero de qué hablo cuando lo hago de vulnerabilidad?

Para mi vulnerabilidad es quitarte la coraza y mostrarte con toda tu autenticidad, expresar aquello que te duele y mostrar donde están tus heridas. Es decirle a la otra persona: “este soy yo, con mis heridas y mis dificultades, con mis alegrías y mis fortalezas“. Pero claro, todos hemos sido heridos en algún momento y, como un caracol, nos escondemos para tapar nuestra debilidad. Al hacer esto impides que la distancia con el otro se acorte y dificultas la intimidad, tan necesaria para que una relación progrese. Has aprendido a quitarte la ropa por amor pero,  ¿has desnudado tu alma? Sin que ello ocurra, la relación no podrá avanzar.

Frente a la dificultad para sostener esa vulnerabilidad me encuentro con dos movimientos opuestos en la consulta:

Depender: Igual que en el ejemplo de Juan, la dependencia es el miedo a que la otra persona desaparezca. La búsqueda de la seguridad en el otro, pero una relación es, por definición, insegura. No puedes esperar a que la otra persona vaya a estar siempre, ya que ni tan siquiera el otro lo sabe. La gente que desarrolla conductas dependientes en el amor lo que hacen es coger su vulnerabilidad y traspasársela al otro: “yo no puedo con la inseguridad que a mí me produce estar contigo, hazte cargo de esto, proporcióname la seguridad que yo no sé hacer que nazca en mi”. Si tienes como pareja a alguien dependiente no te esfuerces, no podrás nunca complacerle, porqué la dificultad es suya. No puedes hacerte cargo de su vulnerabilidad. Me gustaría que esto no se confundiera con alguien que siente su vínculo inseguro porqué realmente lo está, ya que la otra persona no se compromete. Aquí no hay sólo vulnerabilidad, hay una inseguridad real manifestada.

Huir: En el otro extremo tenemos a personas que tampoco pueden sostener la vulnerabilidad y, como en el ejemplo de Berta, cuando sienten que empiezan a implicarse demasiado y a sentir su debilidad abandonan la relación. De este modo, evitan hacerse cargo de aquello que les está pasando. Huir en el amor, puede estar muy relacionado con el miedo al compromiso, que al final, es el miedo a entregarte al otro, a descubrir que eres vulnerable. Si has empezado una relación con alguien que huye, no lo vayas a buscar. No puedes hacerte cargo de su dificultad y, es posible que si intentas intimar (que es como se construye una relación saludable) aún sienta más necesidad de huir. Esto no hay que confundirlo con aquella persona que se va de tu lado, no por miedo, sino porqué no quiere compartir su vida contigo. Es duro, pero a veces no hay nada más que buscar.

Entonces, ¿qué puedes hacer si te encuentras en una de estas conductas?

La mayoría de mis clientes ya saben que siempre uso una palabra para esto “sostener”, que quiere decir dejarte sentir el miedo a la intimidad, el miedo a exponerte.

Si Juan puede darse cuenta que tiene miedo a perder a Marta, lo puede verbalizar y hacerse cargo de ello, así rebajará su necesidad de dependencia. Debe aprender a cuidar de sí mismo. Marta no se quedará con él porqué lo necesite, sino porque lo elije, de modo que si Juan se desengancha un poco de la relación podrá descubrir que Marta tiene espacio para hacerse cargo también ella del vínculo. Si esto no sucede, entonces Juan podrá buscar alguien con quien establecer una relación más equilibrada.  

Berta puede aprende a dejarse cuidar un poco por Álex y reconocer que tiene miedo a mostrarse vulnerable frente a otra persona. Si lo hace, podrá darse cuenta poco a poco que no todos le van a dañar. De este modo, será más fuerte que su propio miedo. El precio a pagar por no hacerlo es interrumpir el flujo de amor en su vida, el precio a pagar por hacerlo es el riesgo a la pérdida, que obviamente también existe.  

Por lo tanto:

1) Reconoce tu vulnerabilidad.

2) Te haces cargo de tu vulnerabilidad

3) Expresas a la otra persona tu miedo.

4) Actúas en contra de la dirección de tu miedo, ya sabes que este solo se puede combatir afrontándolo. ¿Cómo? Si tu tendencia es a huir, te quedas un ratito más. Si tu tendencia es a depender, te recoges en ti un poco más.

Y recuerda que, cuando eres capaz de sostener tu vulnerabilidad, se convierte en una fortaleza.