La desdicha propia y los límites a la desdicha ajena

Leyendo «Un nuevo mundo ahora» de Eckhart Tolle he encontrado esta idea para mi tan importante a tener en cuenta:»Puede resultar traumático darse cuenta por primera vez de que hay algo dentro de ti que busca periódicamente la negatividad emocional, que busca la infelicidad. Necesitas más conciencia para verlo en ti mismo que para reconocerlo en otra persona. Cuando la infelicidad se ha apoderado de ti, no solo quieres que termine, sino que quieres hacer a los demás tan desdichados como tú, con el fin de alimentarte de sus reacciones emocionales negativas».

Por eso, cuando a veces me dicen que hay gente que actúa de forma muy cruel, que no es justo, que deben pagarlo, siempre pienso lo mismo. El nivel de cureldad al que sometes a los demás es proporcional al infierno que estás viviendo tu. Lo puedes ver en ti, cuando estás enfadado, enfermo, tratas peor a tu entorno, a veces sin ser consciente, otras siéndolo, en cambio, como más feliz eres, como más contento estás, mejor tratas a la gente que tienes cerca.

Y con esto no estoy justificando la gente que actúa con amargura, porqué no debemos permitir que esa amargura llegue a nosotros, debemos poner barreras en forma de límites. Pero lo que si quiero con este mensaje es abrir un poco de empatía, reducir las necesidades de venganza y cambiarlas por una actitud tan difícil como positiva para el que la emite: la compasión.

La compasión hacia el malhumorado o el que intenta molestarte, una compasión no excenta de límites. No se trata de permitir, sino de entender, y eso, no excluye poner límites. Y el primer límite que te propongo és que no permitas que te contagie su dolor, su sed de venganza, su ira o su mal humor.

Un abrazo virtual,

isaac

Isaac Palomares

Psicólogo sanitario (número de colegiado 24.677) y tengo una experiencia de 15 años dedicándome a la relación de ayuda. También estudié coaching y periodismo.

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