¿Enamoramiento o sufrimiento?

Tradicionalmente se ha idealizado la etapa del enamoramiento, pero no para todo el mundo es el mejor momento de la relación, para muchas personas está asociada al sufrimiento e incertidumbre. Hoy nos vamos a centrar al inicio del inicio del vínculo, esa etapa llena de sorpresas y mariposas en el estómago, donde parece que vayamos subidos en una montaña rusa de emociones. Veamos algunos de los aspectos que nos ayudarán a aprovechar esta fase.

¿Por qué para algunas personas esta se convierte en una etapa difícil?

La incertidumbre es una sensación difícil de llevar para la mayoría de las personas, y esta es una etapa en la que todo se está solidificando, no hay nada seguro. La relación puede arrancar o pararse para siempre. También es un momento donde se pone en marcha los cimientos de una futura relación e inconscientemente se negocian roles que después será difícil modificar (aunque posible).

De repente vemos en el otro todo lo que nosotros queremos e iniciamos la idealización, aquí se para el proceso de conocer al otro, y se empieza a poner en el otro todas esas cualidades que nos gustan. Proyectamos en la otra persona todo lo que esperamos que sea- así, como no nos va a gustar- además de minimizar eso que nos molesta y amplificar sus supuestas virtudes.

Por lo tanto, generalmente, el enamoramiento es una etapa ciega donde dejo de ver al otro para ver el ser perfecto que ansío tener a mi lado. Y claro, frente a tanta perfección, mucha gente se siente pequeñita y acaba preguntándose ¿cómo alguien así (imagen idealizada)puede estar con alguien como yo (si me comparo con un ser idealizado siempre salgo perdiendo)? Y empieza a aparecer la inseguridad y el miedo, provocando que muchas personas se olviden de quién son para centrarse en ser el que el otro espera. Se ponen el disfraz de personas complacientes y entran en un camino de difícil retorno.  Cuanto más quiero acercarme al otro, más me alejo de mi. Y cuanto más me alejo de mi, menos interesante soy para el otro.

Al final, seamos conscientes o no, buscamos en el otro cierta autenticidad, cierta seguridad en aquello que es.

¿Cómo podemos transitar por el enamoramiento y disfrutarlo?

1) Olvídate del futuro. Disfruta eso que estás viviendo. Si la relación tiene que tirar hacia delante lo hará, y sino no, independientemente de tu sufrimiento presente.

2) Aprende a transitar por la incertidumbre. No sabemos qué pasará, y aunque no lo sabe ninguna pareja por muy consolidada que esté, esto en los inicios es más definitorio.  A pesar de eso, puedes disfrutar de los encuentros.

3) Deja de idealizar al otro, o toma conciencia que lo estás idealizando. La otra persona también tiene miedo, quiere gustarte, en ocasiones no sabe cómo actuar,…aunque lo exprese de forma diferente a ti. No es un ser ideal, intenta descubrir a la otra persona con sus defectos y sus virtudes, así le impondrás menos expectativas en un futuro. En muchas ocasiones, cuando descubrimos que el otro no es ese ser ideal que pensábamos empezamos a intentar cambiarlo, pero eso nunca resulta.  ¿Te apetece transitar con esta persona tal y como es?

4) No le impongas obligaciones. Exprésale lo que necesitas pero no le obligues a complacerte. Si a la persona con la que estás iniciando una relación no le apetece hablar por teléfono, así es. No pienses en cambiarlo, sino en aprender a convivir con su forma de hacer o abortar el inicio. Si tenías ganas de verle, aprovecha los encuentros para divertirte en vez de desperdiciarlos reprochando que no haya puesto más énfasis en veros antes.

5) Elimina clichés. Estamos llenos de clichés cinematográficos o familiares sobre cómo deben ser lo inicios. Intenta eliminarlos, cada relación es diferente, y cada inicio también.

6) Sé tú. Ayuda al otro a descubrirte mostrándole como eres. Y si el otro no te acepta siendo tu, cuanto antes se acabe la relación menos dolor. ¿O vas a interpretar un papel toda tu vida en la relación?

7) Y no te olvides que lo más importante a resolver no es si me querrá, sino si a mí me apetece estar con esa persona, es decir, ¿le quiero yo?

Y si a pesar de esto, finalmente tenéis caminos diferentes, agradece lo compartido y aprendido y déjate sorprender con los próximos inicios.

Isaac Palomares

Psicólogo sanitario (número de colegiado 24.677) y tengo una experiencia de 15 años dedicándome a la relación de ayuda. También estudié coaching y periodismo.

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