Soltar el pasado…

A veces quedamos enganchados en el pasado. En ocasiones porqué fue maravilloso, otras porqué fue muy difícil. Independientemente de lo que nos mantenga atados allí, esto nos impide avanzar y vivir nuestra vida con total plenitud.

Por ejemplo, habitualmente me encuentro en la consulta personas que quieren tener una nueva pareja y no lo consiguen, cuando nos ponemos a observar qué sucede allí, nos encontramos con que no han podido pasar página después de su última ruptura, y si esas heridas no están sanadas difícilmente van a poder empezar una nueva relación satisfactoria, y subrayo, satisfactoria. Otro ejemplo, es el de aquella madre que queda triste después de la independencia de sus hijos y siente que cualquier tiempo pasado fue mejor.

En este artículo voy a centrarme en soltar el pasado cuando algo bonito se acabó.

Hace ya un tiempo que Marta abandonó su relación de pareja, pero le es difícil olvidar a su antiguo compañero. ¿Qué puede hacer?

– Primero, darse tiempo y espacio. El duelo es un proceso psicológico necesario. En la sociedad actual en queremos las cosas de forma inmediata, pero el duelo necesita su tiempo.

– Segundo, entrar en contacto con la realidad. Cuando algo bonito se acaba podemos proceder a un estado de idealización en el que minimizamos aquello que no nos gustaba y damos más presencia a lo que si funcionaba. Un buen método es asociar un recuerdo malo al lado de cada recuerdo bueno. De este modo podemos proceder a ver la realidad desde una óptica un poquito más objetiva. Este método no es útil si estamos enganchados a una persona querida que murió.

– Tercero, aceptar que ya nunca volverá. Mientras sintamos la sensación de que eso puede volver a suceder o que sólo puedo ser feliz con aquello, no vamos a poder dejar ir y un trocito de nuestra alma se habrá quedado con ello para siempre.

– Cuarto, honrar lo vivido. ¿Y qué quiere decir esto? Quiere decir agradecer eso que pasó en nuestra vida. Cuando nos sentimos tristes por algo vivido que ya no está, también podemos alegrarnos por haberlo disfrutado. La vida no tiene ninguna obligación con nosotros, y esto a veces lo olvidamos. Cuando nos ofrece algo bonito lo hace sin necesidad, y siempre, siempre es prestado. Podemos disfrutarlo durante ese tiempo, pero lo acabaremos perdiendo. Todo empieza y todo acaba, tanto lo bueno como lo malo. Cuando alguien me dice, «tengo miedo de que se acabe», yo les contesto, «pues se acabará, así que disfrútalo tanto como puedas, porque se irá». Cuando somos capaces de contactar con este estado de absoluta humildad, la tristeza se transforma en agradecimiento. 

– Quinto, volver la vista al frente. Mientras miramos el pasado, tenemos la cabeza girada al presente y el futuro, así no podremos ver aquellas cosas nuevas que van a llegar a nuestra vida. Sólo puedo coger cosas cuando mis manos están vacías, mientras estén llenas no podrán sujetar nada nuevo.

Recuerdo cuando era pequeño y mucha gente mayor decía que las Navidades eren épocas tristes porqué faltaba mucha gente. Yo me prometí que iba a seguir disfrutando de las Navidades cada año de mi vida, dándome permiso sólo para estar triste si estaba de duelo reciente.

Desde esa promesa que me hice, ha pasado mucho tiempo, y ahora, con unos cuantos años más, mi vida ha cambiado. Algunas personas se fueron y otras llegaron, pero cada vez que viene la Navidad brindo primero por los que están, luego por los que se fueron y a continuación por los que vendrán. En esa época también me pregunto con quién me apetece pasar esas fechas y me organizo con lo que cuento.

No honro el pasado si lo estoy llorando cada año, lo único que hago es no avanzar y quedarme enterrado con aquello que ya no es. Si quiero honrar lo que sucedió, lo mejor que puedo hacer es avanzar en nombre de ello, por qué eso no volverá jamás, pero lo que yo soy gracias a esa experiencia me acompaña. La vida me depara un montón de cosas si estoy abierto a lo nuevo.

El futuro está por construir, así que tus pensamientos van a condicionar tanto tu presente como tu futuro, si te quedas llorando por tu pasado, vas a vivir en una profecía cumplida, el futuro será peor, pero no porqué tuvieras razón, sino porque estabas tan ocupado llorando lo que no está, que te olvidaste de vivir lo que iba a venir.

Y con este artículo, yo suelto todo lo que tiene que ver con mi pasado, y siento como cada pedacito de mi alma que se había perdido en un recuerdo vuelve a mí y se entreteje en un gran tapiz que decide mirar hacia el frente. ¿Me acompañas en esta dirección?

Isaac Palomares

Psicólogo sanitario (número de colegiado 24.677) y tengo una experiencia de 15 años dedicándome a la relación de ayuda. También estudié coaching y periodismo.

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