Cuatro pasos para hablar des del alma

Hablar des del alma es hacerlo desde la intimidad y la cercanía con el otro, sin corazas y con la vulnerabilidad expuesta.

Antes de entrar en profundidad en este artículo me gustaría aclarar el concepto de alma. Este concepto que tradicionalmente hemos asociado a la religión se está separando cada vez más de ella. Desde una perspectiva espiritual es aquella pulsión de vida inmortal que habita nuestro cuerpo. Desde una perspectiva más material, entiendo el concepto como aquello que nos da vida, como la esencia de nuestro ser, aquellos pensamientos más asociados a nuestra emocionalidad que a nuestra capacidad cognitiva. En definitiva, me gusta pensar que el alma es aquella vida que habita nuestro cuerpo, sea fruto de circuitos eléctricos y químicos o una pulsión trascendente. Aquél que siente su alma es aquél que habita su cuerpo, aquél capaz de sentirse cerca de sí mismo.

¿Y cómo puedo hablar des del alma?

La única manera de hacerlo es estando cerca tuyo, traspasando las diferentes esferas que forman tu ser. Observando tus pensamientos, tus emociones y tu sensación física. Y dirigirte al otro a sabiendas que estás cerca de ti mismo. Y curiosamente, cómo más cerca estás de ti, más próximo puedes sentir al otro.

El lenguaje del alma es silencioso, en muchas ocasiones no necesita palabras, es suave y bajito, de un ritmo más lento. Cuando os gritáis es porque vuestras almas están lejos, por eso hay gritos, la coraza que pones tu y la que pone el otro os impide hablar bajo, necesitas levantar el tono de voz para atravesar toda esa barrera en forma de armadura que te protege y a la vez te aleja. Eso te aísla y te hace sentir solo por muy acompañado que estés porqué cuando hablas a través de esa coraza protectora, el otro también lo hace, y entre vosotros aparece una distancia infranqueable.

En el momento que empiezas a usar el lenguaje del alma, la gente que se te acerca son personas que están en contacto con ellas mismas y pueden hablar en tu mismo idioma. Aquellos que te hablaban desde la coraza tendrán que acomodarse y utilizar tu mismo lenguaje o alejarse de ti.

Eva y su pareja no pasaban un buen momento. Llegaban cansadas a casa después de un día agotador y en la mayoría de ocasiones acababan discutiendo –el estrés, los nervios, las prisas, la ansiedad,… forman parte de la coraza que nos impide acercarnos a nosotros y al otro-. Eva se sentía muy sola, incluso había ocasiones en que sentía más soledad que cuando no tenía pareja. La noche del lunes decidió hablar con Andrea y contarle como se sentía. Esta historia tiene dos finales:

Final 1: Eva habló desde su coraza, se enfadó con Andrea y le dijo que la había abandonado que no podía más y que quería más atención. Andrea reaccionó con un enfado aún mayor y le dijo que tenía mucho morro, que no le podía pedir algo que ella no estaba dando. Después de esta discusión, la situación en casa fue la misma a nivel pragmático, pero sus almas estaban más separadas.

Final 2: Eva llego a casa y se dejó sentir. Notaba la tristeza de la distancia con Andrea y de sus prisas, sentía como el trabajo la ponía nerviosa. Así que cuando por la noche se encontró a Andrea, esperó el momento en el que poder hablar –el lenguaje del alma no se puede usar con prisas, necesita su espacio, su reposo-. Llegado el momento, le contó cómo se sentía, cómo le dominaba la tristeza y la soledad cuando llegaba a casa cansada. Andrea le contestó que a ella le sucedía algo muy parecido y que la echaba de menos. Después se fundieron en un tierno abrazo que sellaba la unión que sus almas habían tenido en esa conversación y tomaron decisiones prácticas para poder seguir sintiéndose cerca.

¿Cuáles son los pasos para hablar desde tu alma?

Paso 1: Reconoce aquello que te sucede a ti, ¿cuál es la emoción que está moviéndote?

Paso 2: Busca un momento tranquilo, sin distractores externos, para poder tener una conversación cercana.

Paso 3: Recuerda que el otro no tiene ninguna obligación contigo, el alma no exige, sólo muestra, expresa, sabe que toda alma tiene su camino, y que lo único que puede hacer es mostrar, poner luz.

Paso 4: Bajito y con pausas, sin perderte a ti, expresas al otro cómo estás o qué necesitas.

Tú decides el final que quieres en tus relaciones, el 1 o el 2.

Isaac Palomares

Psicólogo sanitario (número de colegiado 24.677) y tengo una experiencia de 15 años dedicándome a la relación de ayuda. También estudié coaching y periodismo.

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