Escucha tu cuerpo

Seguro que puedes recordar ese momento en qué recibiste una mala noticia y todo tu cuerpo se estremeció. Quizá se cortó el hambre, sentiste tus piernas debilitadas y quizá también se te paró la respiración. Tu cuerpo había reaccionado a esa noticia incluso antes de que tu mente consciente pudiese recibir la información.

Este es un ejemplo muy común sobre cómo nuestro cuerpo reacciona a algún aspecto interno o externo. Pero a diario ocurre multitud de veces, sólo que de una forma más leve y en muchas ocasiones no somos conscientes. Si pudiésemos escuchar y atender a nuestro cuerpo seguramente viviríamos de una forma más auténtica y tendríamos una mejor salud.

De entrada debemos despertar la capacidad de autoobservación. Es muy posible que notes como determinadas personas provocan tensiones en tu cuerpo. Cómo algunas dificultades concretas se relacionan con determinadas dolencias, pero para eso debes escuchar a tu cuerpo.

Raúl era un chico muy estudioso, sacaba buenas notas pero también pasaba largas temporadas estudiando. Cada vez que se sumergía en sus estudios y se aislaba de su vida social y de su cuerpo, acababa con dolores de estómago: digestiones pesadas, cuadros de diarreas alternados con estreñimientos,… Su mente consumía tanta energía que su cuerpo se quedaba debilitado para atender los procesos digestivos. Todo él estaba dedicado a potenciar la mente para poder rendir. Sin embargo, aconsejado por un amigo, Raúl empezó a hacer deporte. De este modo la energía de su cuerpo no se centraba sólo en la mente sino que tenía que repartirse por todos sus músculos. Eso le ayudó a sentirse mejor, cesaron sus dolores de estómago y curiosamente, también rindió más al darle descanso a su cabeza.

Júlia tenía problemas de cervicales. Además era una persona muy controladora, quería que todo saliese como ella había preparado. Esa rigidez de carácter se reflejaba en su cuerpo. Sus músculos estaban tensos y por lo tanto también sus cervicales. Ella no paraba atención a todo ello, hasta que sus cervicales, cómo una alarma para evitar malos mayores, se contracturaron. No pudieron aguantar más tanta tensión. Frente a esto a Júlia se le plantearon dos caminos, un trabajo únicamente físico con esa zona que la liberase momentáneamente de la contractura o empezar a plantearse como estaba relacionándose con la vida. Eligió emprender un proceso de crecimiento personal que la llevó a flexibilizarse, y de este modo, redujo tensiones en todo su cuerpo.

En muchas ocasiones no somos conscientes de a qué estamos sometiendo nuestro ser por nuestra forma de vivir, de movernos o de tomarnos los desafíos o placeres que la vida nos entrega. El cuerpo nos está informando continuamente de aquello que nos ayuda y lo que nos perjudica. Únicamente se trata de poner atención y escucharlo.

Si conseguimos establecer una buena relación con él podremos sentir como nuestros músculos se expanden en señal de gozo y gratitud o se contraen en señal de protesta o malestar. Lo están haciendo constantemente, frente a determinadas personas, situaciones o informaciones que recibimos.

Y a ti, ¿Qué situaciones o personas te tensan o te expanden?

Isaac Palomares

Psicólogo sanitario (número de colegiado 24.677) y tengo una experiencia de 15 años dedicándome a la relación de ayuda. También estudié coaching y periodismo.

Escucha mi Podcast

También puedes escribirme: