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Dedicado a los que odian…

Dedicado a los que odian…

El otro día, una cliente me dijo «ahora lo veo claro, el odio es verdaderamente la otra cara del amor, ya no siento enfado hacia él, siento tristeza, compasión». En ese momento yo sentí plenitud, el contagio que uno nota cuando alguien cerca de ti acaricia esa sabiduría invisible que tenemos todos.

Efectivamente, es imposible odiar si no has amado, de hecho, es imposible hacerlo, si no estás amando en ese momento. Puedes estar enfadad@, puedes sentir-te indignad@, puedes hasta molestarte profundamente, pero no puedes odiar si al mismo tiempo no estás amando.

En el amor existe un vínculo con la otra persona, y la voluntad de ampliar o, como mínimo, mantener esa relación especial. Si yo no consigo que me quieras como necesito, si no puedo tener toda la atención que necesito de ti, entonces, empezaré a odiarte. Lo haré para que tu también me odies y así seguir presente en tu vida.

Si no me atiendes por las buenas, lo harás por las malas, pero al menos, me atenderás. Al fin y al cabo, mi objetivo es seguir manteniendo un vínculo especial contigo. Entonces, desde mi herida, desde mi profunda sensación de ser desprecia@, empezaré a odiarte, a intentar que no me olvides. «Yo sólo quiero que me tengas presente, siento tanto dolor por no tener tu atención, que haré lo posible por volverla a conseguir». Cuando no hay amor, la indiferencia se apodera de la relación.

De modo, que si odias a alguien te animo a profundizar en ese dolor, en esa profunda herida, en esa sensación de abandono por parte de la otra persona. Sólo tomando conciencia de lo que se esconde debajo del odio podrás empezar a superarlo y a sanar esa herida. Sé que si en este momento estás odiando, no te gustará este artículo.

Si sientes que eres objeto de odio por parte de alguien, cultiva la compasión hacia esa persona. No la ayudes a convertir vuestra relación en un espacio viciado, no entres en ese juego psicológico. Sé que es infinitamente más fácil de escribir que de aplicar, pero aunque sea complicado, este es el camino. Si te es difícil alejarte de esa persona (porqué compartís hijos, trabajo o cualquier otro aspecto), te animo a que objetivices lo más posible vuestra relación, de hecho, para eso están las normas de convivencia, las leyes o, en caso extremo, las sentencias judiciales. No te sumes a su odio, sino quedaréis enganchados indefinidamente. Intenta ser lo más compasivo y adulto posible, de ese modo, le ayudarás a que pueda vivir en soledad ese dolor y así conseguir repararlo a base de autocuidado y crecimiento.

Un abrazo,

 …porque aman a escondidas.