Cada vez que te encuentro

Su alma era un gran tapiz

hecho de pedacitos de encuentros.

#nanorrelato

Hoy, en el supermercado, mientras recogía mi compra, una señora se ha puesto a mi lado para empezar a ordenar lo que se llevaba para su casa. Parecía que necesitaba sitio y me he apartado. Ella me ha mirado y ha sonreído. Yo la he mirado y también he sonreído. Nunca antes había visto a esta mujer de huesos anchos y mirada paciente pero su sonrisa me ha transmitido una calma agradable, así que he decido llevarme ese guiño conmigo durante lo que quedaba de día.

Cada día tenemos decenas de encuentros, en la mayoría de ocasiones no hacemos caso de ello, pero eso no significa que no queden grabados en nuestra mente y sirvan para corroborar nuestras creencias acerca de los demás y por lo tanto, acerca del mundo.

Oda al encuentro

Las personas vivimos en comunidad y nos relacionamos con los demás desde el momento de nuestro nacimiento. Las nuevas tecnologías y la vida del siglo XXI pueden fomentar el individualismo sino estamos atentos y esto, genera frustración, tristeza, y no me extrañaría que estuviera detrás del aumento de las patologías mentales. Como explica Thomas d’Ansembourg, el impulso primigenio de las personas es el de ir hacia los demás, ya que es lo que más alegría nos proporciona.

Somos lo que somos en relación al otro, el ser humano se construye en relación a los demás. Me gusta pensar que estamos hechos de pedacitos de encuentros. De los abrazos de tu madre, de las caricias de tu padre, de los consejos de tus amigos, del contacto piel a piel de tu pareja, de las cenas con tus exparejas, o, por qué no, de la sonrisa de desconocidos.

Siempre que hay más de un ser humano existe encuentro. Paul Watzlawick explica que es imposible no comunicar, y siguiendo su idea, yo creo que es imposible el no encuentro cuando hay más de una persona. Aunque no se digan nada, aunque al verse se vayan corriendo. Todo esto será información que configurará el encuentro y que pasará a formar parte de su alma.

Mis encuentros forman parte de mi

Todos los encuentros que has ido teniendo en tu vida han influido fuertemente en tu identidad. Si escuchas como un niño se habla a sí mismo descubrirás como le hablan sus padres. De hecho, es posible que aún te trates de una forma parecida a como lo hacía tu padre o tu madre cuando eras pequeña.

En función de estos primeros encuentros buscarás personas que te traten de forma similar. Las personas somos seres rutinarios y no amamos las novedades, a no ser que tu rutina se haya definido por la búsqueda del cambio constante.

Si has sido tratado con dureza, seguirás buscando inconscientemente encuentros que te traten con dureza, de modo que acabarás pensando que esto es el mundo. Estarás en tu zona de confort y cuando alguien te trate con amabilidad generarás desconfianza o estarás a la espera para que haga presente su dureza.

Yo configuro mis encuentros  

De este modo, los primeros encuentros inciden en tu identidad, y luego, tu identidad incide en tus encuentros para que todo se mantenga. La parte positiva de todo esto es que ahora puedes cambiarlo. Los encuentros externos son una réplica del encuentro más importante de tu vida: el que reside en tu interior, el que se forja minuto a minuto contigo mismo, ese que se alimenta a través de lo que sucede en el afuera.

Sin embargo, a veces, aparecen duendes o hadas que te muestran otra forma de encuentro a pesar de tus insistencias en repetir los mismos errores. Ese es un momento mágico, si sabes aprovechar la oportunidad podrás descubrir una nueva forma de relacionarte con los demás, y por lo tanto, contigo.

Te animo a que, a partir de ahora mismo (sin necesidad de que aparezca un duende o un hada), seas el encuentro que esperas recibir de los demás. Te animo a que te conviertas en un pequeño fuego. De esos que dan luz y calor, pero que no destruyen. Que seas una hoguera a la que cualquier viajero se acercaría por la noche para calentar sus manos e iluminarse.

Es paradójico lo que diré a continuación, pero si quieres tener bonitos encuentros olvídate del otro y céntrate en aquello que quieres entregar. Sé como una flor, que es hermosa por sí misma porqué le nace ser hermosa sin pensar en quien la mira.

¿Cómo quieres que sean tus encuentros a partir de ahora? No olvides que cada vivencia compartida será una vivencia que pasará a formar parte del tapiz de tu alma. De hecho, yo ya he depositado la sonrisa de la mujer de huesos anchos en mi particular museo de los encuentros con sentido.

Isaac Palomares

Psicólogo sanitario (número de colegiado 24.677) y tengo una experiencia de 15 años dedicándome a la relación de ayuda. También estudié coaching y periodismo.

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