Ojalá confíe

Estos días el ánimo decae, estamos cansados, y solo la idea de la vacuna ha aportado un poco de luz en este momento oscuro. Una vacuna creada en un tiempo récord que genera desconfianza y esperanza a partes iguales.

Trabajar con pacientes es más complicado que otras veces. No solo porque la neutralidad que debemos mostrar se hace más difícil cuando sus dificultades son, más que nunca, también tus dificultades. 

Hay personas que me cuentan que, precisamente, su problema es que desde la última sesión no les ha ocurrido nada, que echan de menos los abrazos a su gente y que les cuesta sostener esta situación. Yo cojo aire al escucharlo.

En mi práctica de hoy me ha venido el recuerdo de un ejercicio autocompasivo que hacía tiempo no practicaba. Es muy sencillo, consiste en recitar un deseo de forma rítmica como si de un mantra se tratara “Ojalá” al inspirar, y al espirar aquello que deseas para ti, en mi caso “confianza”.

Hoy, mi trabajo con el mindfulness se ha convertido en un ejercicio de autocompasión. 

Ojalá confíe.

Al acabar la práctica he desechado los temas que tenía pensados para el artículo de hoy y me he quedado con este. ¿Qué te gustaría que pasara?

En tiempos de incertidumbre muchas mentes enloquecen con la pregunta “¿y sí?” El control se pone en marcha para imaginar los futuros escenarios negativos. Sin embargo, nuestro cuerpo no entiende de futuro y vive esos peligros como presentes. Algunas perspectivas, sobre todo surgidas desde la new age, te animan a sustituir ese pensamiento por una certeza positiva. Pero lo único cierto es que no sabemos que sucederá y frente a esto no hay seguridad futura. Además, cuando intentas sustituir un pensamiento por otro, el que intentas eliminar se hace más fuerte.

Pero, ¿sabes qué certeza tienes?, hay algo que es cien por cien verdad sin necesidad de adivinar ningún futuro. Sabes lo que te gustaría que pasara. ¿Y si te centrases en eso? No sé que pasará, pero me gustaría que se solucionase. No sé si mi madre se pondrá bien o no, pero deseo que supere su problema de salud. No sé si me echarán de mi trabajo o no, pero ojalá me mantenga muchos años más. 

El poder de desear algo es mucho mayor que el de mentirte sobre el futuro. No sabes lo que pasará, pero si sabes lo que quieres que pase. ¿Puedes centrarte en eso?

Además, no es necesario eliminar los pensamientos negativos sobre el futuro. El deseo es complementario a todo pensamiento negativo. De modo que si no intentas eliminarlo, no estarás echando gasolina al fuego. ¿Y si a nadie le gusta esto que escribo? Ojalá si les guste. ¿Y si surgen complicaciones en la salud de mi abuela? Ojalá se ponga buena pronto. ¿Y si me echan? Ojalá me mantenga en este trabajo más tiempo.

No sabemos si todo irá bien, pero sí sabemos que nuestro deseo está allí. Aquí radica el poder de la amabilidad y la ternura. No se trata de prometer lo que no sabes, ni dar vueltas sobre lo que no puedes controlar. Tampoco intentas cambiar nada. Solo puedes abrazar tus deseos más profundos.

Desde mi deseo más profundo, ojalá este escrito te ayude.

Te abrazo,