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Estás soltera, no en ruinas

“Ánimo, ya encontrarás a alguien mejor”, “verás como pronto reconstruyes tu vida”, “pues tengo un amigo que…”. A veces parece que a la sociedad le moleste la soltería. Y aún más si esta es de una mujer. No voy a entrar en todo el machismo que impregna cada una de las células de nuestra sociedad, hay autoras que saben contarlo mucho mejor que yo. Pero, escribir un artículo sobre la presión para estar en pareja que impone la sociedad sin decir que es mayor en mujeres que en hombres es obviar algo profundamente importante.

Por mí consulta pasa mucha gente con multitud de problemas. El miedo a la soledad o la sensación de que puede convertirse en un monstruo inmenso es algo muy corriente. Pues es curioso que, sin poder hablar de estadísticas y usando solo mi experiencia personal, veo más gente en pareja con sensación de soledad que gente soltera. Mujeres sacrificadas que después de un largo día de trabajo, continúan su jornada en casa, sin que a su marido le interese demasiado sus problemas, o incluso, parezca que le molestan.

Las frases con las que inicio este artículo son habituales cuando te quedas sin pareja. Parece que no puedas elegir estar soltera, parece que sea un premio de consolación porque la finalidad de toda vida es encontrar alguien concreto y exclusivo que te acompañe. Y no es así. Puede ser tu voluntad, puede ser tu decisión, y está genial, pero no lo es de todo el mundo. Y a ti, también te planearía si es tu decisión libre o es una imposición externa que has convertido en algo interno.

Estar soltero o soltera no es estar solo, estar solo es llegar a casa y no poder hablar con nadie sobre tu día, estar sola es no tener con quién viajar, estar sola es que nadie se alegre de tus cosas buenas, estar solo es que nadie te de un abrazo cuando lo necesitas. Y esto, puede suceder con pareja y sin pareja.

Puede ser que decidas acabar con tu relación de pareja, o que la decisión no sea tuya. Y que no quieras iniciar ninguna más, o sí, pero que durante este tiempo disfrutes de una vida que NO ESTÁ EN RUINAS, sino que se ha transformado.

En mi consulta, en muchas ocasiones, explico que estar sin pareja es diferente que estar con pareja. Si tu vives como si tuvieras pareja sin tenerla, es normal que no entiendas una vida de soltera o soltero. Es decir, cuando alguien tiene pareja o familia, su socialización está garantizada, cuando uno está sin pareja, debe ser más pro-activo en su vida social. Pero una vida social más activa o menos no garantiza la compañía. La compañía es un encuentro de corazones, corazones que están emocionalmente cerca, independientemente de si lo están físicamente o no. Y tú, es posible que llegado a cierto punto, no puedas hacer nada para tener pareja, sin embargo, si puedes hacer cosas activamente para sentir compañía.

Creo que como sociedad, necesitamos hacer una reflexión sobre la uniformización de los modos de vida. Yo me considero un activista de la diversidad y la libertad individual sin descuidar el cuidado colectivo. Diversidad es creer en la expresión de diferentes estilos de vida. Familias diversas, personas diversas, trabajos diversos, modos de moverse por el mundo diversos. Entendiendo que todo está bien si no impide la libertad de otra persona.

Por favor, basta del dolor que genera pensar que hay una forma de vivir correcta y otras que son premios de consolación. Si te gusta tener pareja, adelante, sino, también adelante. Pero no tengas pareja para reconstruir tu vida. Construye una hermosa vida, y si te apetece, invita a otras personas que también tengan una hermosa vida a compartirla contigo, como pareja amorosa, amiga o pareja sexual. 

Y si conoces a alguien que se ha quedado sin pareja no le animes a conocer a nadie más, no le pidas que reconstruya una vida que quizá no está rota sino transformada, ni le presentes a nadie que no te ha pedido conocer. Así, solo contribuyes a su soledad. Quizá pregúntale ¿cómo estás? Y vuestros corazones podrán vibrar en la misma frecuencia. 

Te abrazo,