¿Dónde anida el misterio en ti?

Estos días andaba leyendo a Byung-Chul Han y su libro “La sociedad de la transparencia”. En el libro, el maravilloso filósofo reflexiona sobre la exposición pública a la que estamos sometidos en los últimos años.

¿Conoces la metáfora de la cocción de las rana? Si pones una rana en agua hirviendo saltará y se escapará, pero si vas subiendo los grados del agua poco a poco la rana acabará cocida sin darse cuenta. Creo que con las redes sociales ha pasado algo parecido. Si hace 10 o 15 años alguien te hubiese dicho que subirías en internet una foto tuya divirtiéndote con los amigos, recibiendo un regalo, con tu nieto o cocinando, es posible que te hubiese parecido algo absurdo. Pero ahora lo hacemos sin pensar mucho más. Parece que no has ido de viaje si no has colgado una foto para que los demás lo contemplen, que no te has divertido si los demás no pueden certificarlo, que no tienes conocimiento si no lo demuestras con grandes escritos. A menudo, tengo la sensación que en Instagram hay más gente con ganas de aconsejar que personas que necesiten o quieran consejos. 

Quizá no eres de los que exhiben su intimidad, pero eres un poco voyeur, observando, a escondidas, lo que los demás muestran de su vida. Y así crece internet, en medio de un baile entre exhibicionistas y voyeurs que sacrifican la intimidad y la cambian por una especie de falsa transparencia.

Hemos decidido renunciar a lo íntimo, al secreto, a lo oculto en pro de lo público, lo transparente y lo visible. Pero el ser humano necesita un poquito de intimidad. Incluso frente a su pareja, la relación de pareja necesita de cierto misterio para mantener la pasión encendida. No se trata de contárselo todo a tu pareja, sino de compartir lo esencial y permitir que, incluso después de 30 años juntos, haya una parte que pueda ser desconocida. El misterio es parte de una seducción que se mantiene.

Lo opuesto es la pornografía, Byung-Chul Han habla de la transparencia actual como pornográfica dice que “la sociedad de la transparencia es una sociedad sin poetas, sin seducción y sin metamorfosis. Es el poeta el que produce las ilusiones escénicas, las formas aparentes, los signos rituales y ceremoniales, y contrapone los artefactos a lo hiperreal, a los hechos desnudos”.

Hemos confundido sinceridad con sincericidio, honestidad con impertinencia, desnudez con pornografía y compartir por exhibir. ¿Dónde ha quedado lo íntimo? ¿Dónde ha quedado el espacio personal de cada uno de nosotros, el secreto, el estar en un lugar donde nadie sabe que estás sin hablar con nadie y sin ver nada que no esté presente en ese lugar?

Es posible que tanta exhibición te genere ansiedad, ya que la calma está en lo interno, en el susurro, en la quietud de tu alma. El paradigma científico, no da espacio a lo imaginativo, trabaja con hechos desnudos y realidades descubiertas y objetivas. Pero las personas somos más que simples datos, que simples corrientes químicas y eléctricas. Somos sueños, ilusiones, deseos, amor y eso es íntimo. ¿Qué pasa con todo eso si estamos continuamente desnudos a ojos de los demás? Buscando la autenticidad la estamos perdiendo. 

“A la actual sociedad de la transparencia le falta aquella luz divina que implica una tensión metafísica. La transparencia carece de trascendencia. La sociedad de la transparencia es diáfana sin luz. No es iluminada por aquella luz que brota de una fuente trascendente” cuenta Byung-Chul Han. La magia de la vida reside en lo oculto, lo secreto, aquello íntimo. La trascendencia no está en lo exhibido sino en lo desconocido, adentrarse en el misterio de la vida solo es posible desde la quietud y la presencia de lo que está aconteciendo en ese momento.

¿Te ves reflejado en algo de lo que estoy contando aquí? ¿Sientes que solo lo que cuentas existe? ¿Te distraes observando la vida del otro y victimizándote con la comparación? ¿Dónde estás tú?

Te animo a que recuperes parte de tu misterio. ¿Qué forma parte de aquella intimidad más profunda, la que tienes contigo? ¿Puedes perderte en algún momento del día, sin que nadie sepa dónde estás ni para qué? ¿Puedes cultivar el misterio dentro de ti?

Recuerda que no es necesario que te exhibas en internet para perder el misterio, la obligada transparencia se ha expandido por toda nuestra sociedad: trabajo, familia, amigos,… Deseo que la transparencia deje de ser una obligación también con tu pareja, tus hijos, tus amigos. Ojalá el misterio vuelva a formar parte de tu vida.

Y quizá, eso, te ayuda a descubrir el misterio que se anida en ti. ¿Qué piensas sobre esto? Dímelo, o mejor, no me lo digas…no se lo cuentes a nadie… quédatelo para ti.

Te abrazo,