La vida es tan frágil

«La vida és tant fràgil,

és tant fràgil estar aquí,

recorrent el Camí,

completant el mandala»

Txarango

El otro día, en una de las entrevistas del podcast que aún no se ha emitido, hablaba con la psicóloga Susana García sobre nuestro trabajo. Mucha gente nos dice que “¿cómo lo hacemos para no llevarnos los problemas de los demás a casa?” Los dos coincidíamos en que a veces es difícil, porque no puedo – ni quiero – ver a mis pacientes como un número, necesito amar aquellas personas con las que trabajo. Y es verdad, a veces me emociono, en ocasiones las lágrimas se retienen en mis ojos como si fueran una presa. Otras veces río con ellos – reímos mucho en mi despacho.

Y otra reflexión apareció en la propia entrevista. Los psicólogos no solo vemos dolor, dificultad y problemas. También vemos fuerza para sostener ese dolor, confianza en sus capacidades, habilidad para gestionar los propios bloqueos. Somos testigos privilegiados de transformaciones vitales espectaculares – y con esto no me refiero a mejoras personales ni a conectar con su mejor versión-. Las transformaciones espectaculares son sutiles, son auténticas, son de aprender a habitarse uno mismo, son de no querer más y disfrutar lo que hay, son de aprender a transitar por un sufrimiento que viene y va, son de ser humano.

La vida es frágil y a veces enviste, pero lo que veo en la consulta es que las personas son muy resilentes capaces de transformarse con lo que está sucediendo. No se trata de esperar a que pase el viento para ser feliz, sino de instalar un columpio en el patio para que la ventisca te ayude a columpiarte. Como dice la maravillosa monja Pema Chodrön, la esperanza es uno de los grandes problemas de la humanidad porque te hace huir del presente. Te promete un futuro mejor, que no sabemos si llegará ni como llegará. En una vida frágil por definición, en la propia fragilidad de estar aquí – como dice la canción – solo nos queda saborear un presente indefinido, un presente amargo y dulce, pero un presente que es lo único que existe. 

Déjame acabar este artículo con una pregunta, ¿Cómo vivirías este presente si el futuro no fuera mejor?

Te leo y te abrazo,