Elige ocio que te ancle en el presente

Esta es una de esas fotos placenteras. ©Isaac PalomaresAbro el canapé de mi cama en busca de mi antigua cámara de fotos. Encuentro mi réflex, una canon del año 2014, los focos y el flash. La fotografía es una afición que viene como olas en mi vida. En el mismo sitio que la canon, pero un poco más escondida puede ver una cámara que había olvidado que tenía: una Sony compacta pero que me permitía usar el modo manual.

Esta vuelta al pasado empieza con la recuperación de mi canal de Youtube. Retomo mi alma audiovisual y decido volver a comunicarme contigo a través de imágenes y vídeos reposados. Conoces mis reticencias con Instagram, una red social que me atrapa y repele a la vez. Allí los vídeos son más rápidos y técnicos, dirigidos a vender productos o ideas. Imágenes que suceden a gran velocidad. Sin embargo, durante los últimos años en Youtube están emergiendo unos vídeos más trabajados audiovisualmente, contenido de mayor calidad y más reposado, perfecto para reflexionar o gozar del arte visual que desprenden algunos canales.

Esto me ha hecho reconectar con aquel Isaac que en Bachillerato presentó un cortometraje como trabajo de final de curso. Aquel Isaac que se maravillaba con la cultura y el arte creativo. Un Isaac que con los años ha ido desapareciendo igual que lo hace la juventud. Sin embargo, de vez en cuando, saca la cabeza y grita que sigue existiendo dentro de mí.

Muchos años sin hacer fotos y sin contar historias. De alguna manera, con esta newsletter recuperé de nuevo las ganas de hacerlo por escrito y ahora de forma audiovisual.

Estamos en la cultura de lo obvio, como dice Byung-Chul Han, la cultura de lo obsceno. Queremos información masticada, mucha gente ha pasado del arte y la cultura al mal llamado “desarrollo personal”. En vez de ver una película o leer una novela sobre una mujer que deja un marido ególatra e irrespetuoso prefieres leer artículos sobre “como no caer en manos de un narcisista”. En vez de seguir la historia de alguien que llega a los 40 y se replantea su historia vital, prefieres leer sobre la crisis de los 40. En vez de emocionarte frente a la belleza de una obra pictórica prefieres ver vídeos sobre personas altamente sensibles. En vez de pintar una acuarela prefieres esforzarte en meditar porque crees que te volverá mejor persona.

Devoramos contenido de crecimiento personal sin parar y buscamos narcisistas por todas partes sin darnos cuenta que somos los más narcisistas de la historia de la humanidad. Al consumir contenido de desarrollo, en el fondo, te estás consumiendo a ti. 

Creo que con estas lecturas o vídeos nunca encontrarás la calma, al revés, solo verás que no es suficiente lo que haces. Así tendrás la excusa para seguir consumiéndote y hacerte más protagonista aún. 

He vuelto a coger aquella Sony compacta y la llevo conmigo, busco simetría frente a mí, líneas horizontales, diagonales o verticales que me lleven donde sea. Sillas vacías o tazas de café llenas. Mientras busco estas formas en la realidad me lleno de presencia, me  desconecto de mí y me descubro en un presente en el que yo no importo y no pasa nada. Para captar la belleza de lo que hay tengo que estar centrado en lo que hay. La foto que ilustra este artículo está hecha con la cámara de la que te hablo. Usarla me permite también trabajar mi exigencia y mis dificultades con lo que no se me da bien.

Si tu ocio es pensar sobre ti y lo que te pasa, nunca vas a estar bien. Y no digo que no sea necesario hacerlo, pero en esto y en todo aplica la máxima que dice que “la diferencia entre el antídoto y el veneno está en la cantidad”. Una de mis primeras recomendaciones en consulta es “deja de leer sobre autoayuda o desarrollo personal”. Empieza a practicar la empatía descubriendo historias de personas completamente diferentes a ti. Olvídate de que existes por unos minutos, para poder existir de verdad. 

Piensa en qué haces en tu ocio y si es una actividad que te ancla en el presente o te aleja. Hace tiempo, leía un artículo que decía que en los últimos años trabajábamos una media de 1h menos a la semana que hace una década y vivimos más estresados. El artículo explicaba que la tensión está en un ocio que no nos descansa sino que nos enferma.

Dudo de que poca gente llegue al final de este artículo, pues es fruto de la lentitud y la reflexión. Pero si lo haces, por favor, házmelo saber. Te regalo una última reflexión: ¿qué actividad puedes hacer en tu tiempo de ocio que te ayude a estar presente? ¿Cómo puedes olvidarte de tu propia existencia?

Te abrazo,

Isaac Palomares

Psicólogo sanitario (número de colegiado 24.677) y tengo una experiencia de 15 años dedicándome a la relación de ayuda. También estudié coaching y periodismo.

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