
Todos tenemos madre, algunos una, otros dos, pero lo que está claro es que todos tenemos madre y una relación con ella. Hace años que tratamos de combatir los mitos del amor romántico. Sabemos que son creencias que se han establecido de una forma un tanto irracional.
Mientras preparaba la charla del 5 de marzo sobre la relación con la madre me di cuenta que nadie habla de los mitos del amor materno, y la pregunta es ¿por qué no lo hacemos? A caso sabemos que el amor romántico ha estado idealizado, sobre dimensionado e incluso deformado pero, ¿creemos que no ha ocurrido con el amor de las madres a hijos e hijas?
Pues aquí tenemos uno de los principales errores. Pensar que todas las madres van a sentir de forma mágica el mismo sentimiento hacia sus hijos y van a adquirir las mismas obligaciones con ellos. Cuando alguien mira a su madre o a una madre, parece que deja de ver a la mujer y se encuentra con una especie de virgen María. Le otorga el arquetipo y esa mujer es despojada de su libertad como persona, de su identidad como mujer, de sus problemas y deseos, de su facilidad y dificultad con los demás y con la vida. Derribemos ese mito, porque una madre, antes que madre es mujer y antes que mujer persona. Lo que le pasa como persona le afecta a la mujer que es y lo que le pasa a la persona y a la mujer le afectará también a la madre.
Si a una mujer no le gustan las caricias, es muy probable que como madre tampoco le gusten. Y eso no habla del amor que tiene hacia ti, sino de la mujer que es, también se puede dar el caso, que como madre si le gusten las caricias. Ambas son lícitas, ambas están en su espacio de libertad.
Veamos algunos de los mitos más frecuentes en el amor maternal:
“El amor de madre es incondicional”
• Mito: Se asume que una madre siempre amará y apoyará a sus hijos sin importar lo que pase.
• Realidad: El amor materno puede estar condicionado por expectativas, valores o experiencias personales. Cada madre ama de una manera particular y acepta unas cosas diferentes en los demás y en sus hijos e hijas.
• Cómo afrontarlo: Reconocer que el amor materno no es automático ni perfecto. Cada madre tiene su historia emocional y límites. Sanar las heridas con la madre pasa por aceptar su humanidad.
“Una madre siempre sabe qué es lo mejor para sus hijos/as”
• Mito: Se cree que la intuición materna es infalible y que la madre siempre tiene la razón. Un peso importante para todas las madres cuando se equivocan.
• Realidad: Las madres también se equivocan, pueden proyectar sus miedos o frustraciones en sus hijos y no siempre tomar las mejores decisiones.
• Cómo afrontarlo: Si eres capaz de ver en tu madre la persona que es, te será más fácil reducir la exigencia en ti. Descárgala a ella y te descargarás tu.
“Una buena madre lo sacrifica todo por sus hijos/as”
• Mito: Se idealiza la maternidad como un acto de entrega absoluta, donde la madre debe anteponer siempre las necesidades de sus hijos e hijas a las propias.
• Realidad: El sacrificio constante puede llevar a resentimiento, frustración y falta de individualidad. Una madre que se cuida a sí misma tiene más capacidad de dar amor.
• Cómo afrontarlo: Entender que tu madre no tiene la obligación de darte lo que te da, de este modo podrás abrirte al agradecimiento de lo que te proporcione.
“Si una madre no expresa amor de forma evidente, no ama a sus hijos/as”
• Mito: Se cree que una madre debe ser afectuosa y expresiva para demostrar su amor.
• Realidad: Algunas madres tienen formas más sutiles o prácticas de amar (por ejemplo, a través del cuidado material), pero eso no significa que no sientan amor.
• Cómo afrontarlo: Comprender los diferentes lenguajes del amor y aceptar que cada madre tiene su forma de demostrar cariño. No olvides que tu lenguaje no es el mejor, sino el que tu has elegido porque te parece el mejor.
“El amor de madre puede sanar cualquier herida”
• Mito: Se idealiza la maternidad como un amor capaz de curar cualquier dolor o trauma. ¿Te suena? En esto se parece un poco al ideal de amor romántico.
• Realidad: Una madre puede ser un gran apoyo (o no), pero no siempre tiene las herramientas para sanar heridas profundas, y en algunos casos puede ser parte del problema.
• Cómo afrontarlo: Fomentar la responsabilidad emocional individual y buscar ayuda terapéutica cuando sea necesario.
Si eres capaz de ver a tu madre, a la mujer y a la persona, seguramente podrás establecer un vínculo más real con ella. Abandona expectativas y libérala de tener que ser de una forma determinada. Pon los límites que necesites para mantener el tipo de relación que tu necesitas a la vez que sientes la comprensión y compasión hacia la vida que tuvo y tiene. Si le restas obligaciones a ella te las restarás a ti.
Muchas de las presiones que las madres actuales se ponen no se entienden sin el juicio a las que fueron sus madres olvidando que, antes que madres fueron mujeres.
¿Nos vemos en la charla gratuita del 5 de marzo?
Te abrazo,
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