Una paciente con insomnio me contaba que era muy exigente con ella misma. «¿Exigente o cruel?» le pregunté yo.
Ella se puso a llorar.
En ocasiones, hay una línea muy sutil entre una y la otra.
Lo opuesto a la crueldad, el juicio o la rigidez interna es la amabilidad.
¿Crees que si te ponen en tu cama con tu enemigo vas a poder descansar? Entonces, ¿qué sucede si tu enemigo eres tu mismo?
Es urgente trabajar con tu amabilidad interna, con aquellos mensajes que te dices y repites continuamente. Si el trato contigo es de dureza, será difícil que estés en calma y eso repercutirá en somatizaciones: insomnio, problemas digestivos, cefaleas tensionales,…
La mayoría de personas con insomnio se conocen la higiene del sueño perfectamente, son expertos teóricos del sueño y ni así duermen. No se trata de saber más, sino de cambiar la forma de relacionarte contigo y con el insomnio.
No se trata de que aprendas a dormir, se trata de que aprendas a cuidarte de verdad y el sueño llegará a tu vida. Descubre como la psicología de la calma puede ayudarte.
Envíalo a aquel insomne que conoces al que pueda hacerle un gran bien.