
Para que vayamos practicando en conocer mejor los niveles de conciencia hoy te traigo uno de los temas más difíciles de responder a nivel global, pero que se vuelve fácil de entender cuando nos alumbramos con la luz de los niveles de desarrollo.
Soy consciente que el título de este artículo no es “quién” es Dios, sino “qué” es Dios ya que el pronombre que use estará definiendo con fuerza la relación que establecemos con Dios y la espiritualidad.
Wilber explica que hemos pasado de un Dios que está en todas partes a un Dios que no está en ningún lugar y dice que el próximo paso es, de nuevo, un Dios que está en todas partes, pero que no tiene nada que ver con el primero. Para hacerlo más comprensible te propongo esta escala en relación a lo divino:
1.- Dios está en todas partes.
2.- No veo a Dios en ningún lugar.
3.- El Espíritu está en todas partes.
¿Lo vemos a la luz de los niveles? Vamos a ello, pero antes te animo a que no enjuicies ninguna forma de relacionarse con la divinidad, todas son válidas. Y recuerda que detrás del juicio siempre hay soberbia.
El nivel infrarrojo es tan básico que generalmente no voy a usarlo en estas explicaciones. Lo tienes explicado en el artículo sobre los niveles de conciencia, indispensable leerlo para poder entender este artículo. Voy a empezar con el nivel magenta.
Nivel magenta: Este es un nivel animista donde la espiritualidad es vivida generando un alma en cada objeto y cada elemento de la naturaleza. La superstición, el vudú y la magia formarían parte de este nivel de relación con lo divino. De golpe, un volcán explota y creo que Dios o la madre naturaleza se ha enfadado. Si quiero que llueva puedo crear una danza para alegrar a Gaia y conseguir que caiga agua. Recuerda, que viviste en este nivel de pequeño cuando pensabas que los muñecos tenían vida, o que si no esquivabas una baldosa determinada podrías provocar la muerte de tus padres. Es posible que, sin estar en este nivel, aún te queden restos pendientes de procesar.
Nivel rojo: En este meme, en el que empieza la etapa egóica, la espiritualidad no es vivida a través de lo que haces, sino de lo que pides a los Dioses poderosos. Dios se convierte en un ser sobrenatural. Ya no es la madre naturaleza, sino un Dios mitológico capaz de complacerte y castigarte. La relación con lo divino es de sometimiento o poder. Cuando Trump sale ileso del intento de homicidio y dice ser “salvado” por Dios, está identificándose en este nivel de desarrollo espiritual. La relación con la espiritualidad es personal. Dios y yo. Un Dios poderoso que tiene la capacidad de darme lo que quiero o quitármelo. Este es el nivel en el que podemos enmarcar el antiguo testamento de la religión cristiana. Dios es aterrador, así que mejor hacerle caso.
Nivel ámbar: Este es el nivel en el que nacen la mayoría de religiones monoteístas. Entramos en el nivel etnocéntrico, la relación con la espiritualidad pasa por ser el pueblo elegido. Dios ya no es alguien que se relacione directamente conmigo: tengo un líder personal o institucional que me ayuda a relacionarme con Dios. A través de este mediador el grupo del que formo parte aprende una serie de comportamientos y reglas para la buena convivencia. Dios me cuida si estoy en el grupo de sus seguidores pero será cruel conmigo si quebranto alguna de esas normas. Aquí Dios está en todas partes y solo tengo que seguir el camino que el mediador (institución o líder religioso) me propone y podré pertenecer a una espiritualidad compartida con mi grupo de fieles. Aquí podríamos enmarcar el nuevo testamento, la Inquisición cristiana, las guerras santas o la yihad. Obviamente, hay una obligación para con Dios de convertir a los infieles. Y desde esta perspectiva limitada de la realidad sienten que sirven a lo divino y ayudan a los demás a que se incorporen al camino correcto. Obviamente no será lo mismo lo que ocurra en niveles ámbar más primitivos (matando a los infieles) que lo que ocurre en los niveles más elevados (excluyendo a los infieles). Jesús es mi pastor para seguir a Dios.
Nivel naranja: Con la presencia del nivel racional la relación con lo espiritual queda congelada. Dios no está en ninguna parte. Los dogmas anteriores, que fueron útiles para crear comunidad, desaparecen. Jesús se convierte en un mito al que el nivel naranja no le quiere dedicar mucho tiempo. Este meme está preocupado por su vida material y práctica. Dedica el tiempo a posicionarse en el mundo, a entender la vida desde una perspectiva hiperracional y olvida lo que tiene que ver con las emociones y el espíritu. ¿Qué es Dios? “Mi mente es Dios”, “Lo que no se puede probar con la ciencia no existe”, “si no lo veo no lo creo”. Para que la gente en naranja pueda mantener la relación con lo divino tiene que acceder a través de la experimentación. Por eso empiezan a emerger religiones basadas en la práctica de la meditación o la exploración de la divinidad a través de la experiencia. Sin embargo, este nivel en occidente ha aniquilado lo espiritual al reducirlo al nivel ámbar.
Nivel verde: Al subir al nivel pluralista, la mirada se vuelve más abierta al mundo. La empatía y la conexión con los demás se convierten en una motivación vital y la espiritualidad florece a través del amor. “Dios es amor”, dice el cristianismo. Y en este nivel esto toma todo el sentido. Si la Iglesia católica es capaz de poner el énfasis en este amor podrá formar parte de la vanguardia, eso es lo que ha intentando el Papa Francisco, tratando de no molestar a los seguidores ámbar. Algo que ha conseguido a veces con mayor fortuna y otras con menor. Es el nivel del Dalai Lama con todo el trabajo a través de la compasión. Se puede decir que en este nivel uno vuelve a conectar con la espiritualidad, pero ya no desde las normas morales, sino desde la expresión de amor y compasión que le unen a todos los seres. De este modo, Dios está en cada acto de amor, en el vínculo entre tú y yo, en la expresión de la naturaleza. Se vuelve a una espiritualidad más basada en el contacto con la Tierra. Algunos verdes confunden a los magenta con verdes, pero ese es el problema del mal meme verde, confundir los niveles inferiores con los superiores. El magenta ve la naturaleza con un alma propia con la que se relaciona de tú a tú. En el verde uno siente que es parte de la naturaleza a través de una conexión profunda en la que descubre que es naturaleza, por eso aparece con fuerza la conciencia ecológica. Salvar al planeta no es una idea dogmática (como en los ecologistas ámbar) sino una forma de salvarse a sí mismo.
Nivel esmeralda: En este nivel aparece la comprensión de una espiritualidad más profunda. Hay una reconciliación con la mirada hacia Dios al integrar la espiritualidad de los diferentes niveles. Pero Dios ya no tiene forma humana, en terminología cristiana sería como la relación con el Espíritu Santo que lo impregna todo. Todos somos parte de una divinidad mayor, que se ve desde diferentes perspectivas. Wilber habla de las tres miradas sobre Dios. Una mirada en tercera persona: hablar de Dios como estoy haciendo en este artículo. Una mirada en segunda persona: la devoción a lo divino en forma de maestros o maestras, Dioses o Diosas o figuras místicas. Es lo que hacen San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús cuando hablan de la unión entre amada y amado. La mirada en primera persona: fundirse con el espíritu y ser parte de ese amor y compasión que se expanden. Estar en la conciencia crística, en la budeidad. En el cristianismo lo describe el Maestro Eckhart en sus escritos.
Después de un artículo tan denso, me gustaría acabar con algo un poco más superficial. Mientras escribo estas líneas voy escuchando a Rigoberta Bandini:
Quiero que Cristo baje a enseñarme a rezar
Que Cristo baje a rezar
Que baje ya
Quiero que baje Cristo a rezar
Aquí estamos
Te abrazo,
Puedes compartir el texto, pero no te olvides de citarme, por varios motivos: justicia y reconocimiento a un esfuerzo por el que no cobro, y también para ayudar a quién lo lea a conseguir más información.